lunes, 22 de septiembre de 2014

15 DE SEPTIEMBRE, LA RENTRÉE

Aún no son las ocho de la mañana cuando estos adolescentes se encuentran de camino a su instituto en Les Fonts (Terrassa - Barcelona).

El lunes cada curso entra a una hora diferente para recibir las agendas, horarios y conocer a los profesores y tutores que tendrá en el grupo que se le haya asignado.

Unas profesoras de una escuela primaria de Barcelona inician el curso con las camisetas reivindicativas contra la política austericida de los gobiernos autonómico y central. 

      A pesar de mis temores a que mi nuevo destino estuviera mal comunicado una vez saliera del tren de los FF. CC., lo cierto es que un autobús local me lleva a mi destino en apenas 5 minutos, lo que quiere decir que también cabe llegar andando con un corto paseo. Por si fuera poco, esas extremidades urbanas de las ciudades conocidas como "polígonos" resultan de lo más pintorescas a la vista, por la conjunción de edificaciones de escasa reflexión arquitectónica y muestras de "asentamientos humanos" desordenados que se remontan a los años del desarrollismo, allá por los años sesenta y posteriores, unas casas de escaso valor estético pero con bastante desahogo espacial, lo que ha facilitado que se vieran sustituidas recientemente por viviendas de mejor calidad destinadas a moradores con mayor poder adquisitivo. Lo más interesante para mí es la presencia de los hipermercado LIDL y ALDI a dos pasos de la estación, una gran ventaja a la hora de resolver el tema de la compra semanal, y con sus cuantiosas ofertas de alimentación ecológica y bio a un precio asequible.
     El instituto se encuentra oculto entre un grupo de viviendas de muy escasa calidad que quedan en una especie de hondonada y una parte del parque natural de la Serra de Galliners. Por fuera repite la imagen de tantos otros por los que he rtransitado, con su fachada de hormigón, grandes ventanales y protecciones metálicas oxidadas con el tiempo. Hay algunos árboles pero predomina el firme duro, como si el arquitecto hubieran pensado que no hacía falta crear y diseñar un jardín estando rodeados de árboles.
      Por suerte, es un instituto pequeño, con pocos alumnos y profesores y eso parece que siempre es una ventaja a la hora de gestionarlo y a los alumnos les ofrece la sensación de estar más acogidos y reconocidos por los profesores.
     En cuaquier caso, el primer día, e incluso la primera semana, poco se puede hacer si no es comprobar que todo funciona, que los alumnos cuentan con el material recomendado y que los grupos de optativas están formados. En la primera clase también se da uno cuenta del percal que tiene en las aulas, pues la naturaleza humana es tan dada al costumbrismo, que ya desde la más tierna infancia uno tiene la tendencia de manifestarse tal como es y sentar las bases de la dinámica que va a seguir con los profesores y compañeros, así como con la materia a estudiar.
En el teatro del mundo los actores de la educación ya empiezan a recitar sus papeles. Esperemos que la improvisación no tenga que salir siempre en auxilio de la programación.

domingo, 7 de septiembre de 2014

MANIFIESTO PARA EL CURSO QUE EMPIEZA


NO PASARÁN

En una época de pantallas, de búsqueda incansable del Yo ideal en una imagen bidimensional, sigue en pie mi propósito de mantener la cruzada contra las faltas de ortografía. El año pasado no pude llevarlo a cabo porque cambié de Lengua y Literatura Castellana a Francés. Pero, también en esta asignatura me he encontrado con la tortura visual de la ausencia de respeto a los corrección ortográfica. No importa que me aburra yo misma repitiendo que en francés los acentos marcan si la vocal se pronuncia abierta o cerrada y que incluso cambia el tiempo verbal (je téléphone, j'ai téléphoné) o la condición de la palabra le téléphone es sustantivo; téléphoné es un participacio), ahí están ellos y ellas para negarles la existencia y la función, buscando siempre la ley del mínimo esfuerzo.
¡Y no será porque desprecien la lectura o la literatura! No hay clase en la que no encuentre un alumno pasando de atender a clases y leyendo a escondidas una novela de su gusto. E incluso escribiéndolas con letra apretada en una hoja cuadriculada una novela que tal vez colgarán después en uno de los blogs especializados que ellos mismos mantienen. 
Por eso, considerando que el gusto por contar y por leer no está perdido, hay que insistir, aunque sea recurriendo al humor.



Póngase a prueba el lector con este sencillo ejercicio encontrado en la Red:



1. Voy a guardar los….de invierno
   
2. No podía sentir más…..
   
3. Vi la esquela en el ….
   
4. En este sepulcro está enterrado un ……
   
5. Mi picó una ….en la mano
   
6. Utilizó argumentos…………
   
7. Mi prima es una …..
   
8. Los caracoles son……
   
9. Hizo un adorno con un….de toro
   
10. Empleó una buena …para ganar
   
11. En su entierro se leyó un ….
   
12. Para el examen debes prepararte los ……
   
13. Se dio un golpe en la ….
   
14. Me duelen los….de pensar
   
15. La figura que tiene seis lados se llama…..
   
16. Los paganos adoraban a un …de oro
   
17. En esta foto está un poco ….
   
18. Mariano es el alumno ….
   
19. Los …. eran un pueblo islámico
   
20. Los ……….se instalaron en la Península Ibérica
   
21. Esta iglesia tiene una ….muy bonita
   

jueves, 27 de febrero de 2014

HUELGA DE ESTUDIANTES

Aún no eran las 8 de la mañana
Un grupo compacto de ¿piquetes?  dispuesto a iniciar su lucha
La policía impedía el acceso al campus de este grupúsculo
          El segundo trimestre siempre ha sido pesado cuando las vacaciones de Semana Santa no llegan hasta el mes de abril. Recuerdo de mis años universitarios que siempre se convocaba una huelga en medio con su correspondiente manifestación y corte de tráfico. A veces se trataba de una jornada de lucha en la que el malestar de los estudiantes coincidía con un estado de cosas general bastante doloroso para toda la ciudadanía. Otras tenía la sospecha de que a algunos se les hacía largo el trimestre y tenían que puntuarlo con su día de "vaga". 
          La escasa credibilidad que tienen para mí estas huelgas se debe a que sus inductores siempre han sido minoritarios ya que la mayoría de estudiantes eran ajenos a los sindicatos o agrupaciones que pretendían representarlos. No digo que sus reivindicaciones no fueran justas ni que sus propósitos no fueran honestos, pero sí que me parecía entonces y me parece ahora que hay jóvenes que cuando se inscriben en la universidad lo hacen desde el primer día para decidir el ritmo colectivo, sin hacer pedagogía ni divulgación de los males que afectan al estudiantado ante los compañeros. Parece como si, nada más entrar, ellos ya saben qué es lo que va mal y quién tiene la culpa, además de cuáles son las estrategias para enfrentarse a ellos. Pasan los años,  pero no pasan esos afanes de enfrentamiento generacional.
      Confieso que he sido fiel presencia en manifestaciones en las que los intereses colectivos estaban amenazados, pero nunca me han gustado las huelgas con voces insultantes o personalizaciones, y mucho menos si al final se producían altercados con quema de contenedores, rotura de vidrios de comercios emblemáticos y demás tropelías sobre el mobiliario urbano. No me parece digno de un estudiante el uso de la fuerza. Como muchos, creo que se ha ido creando una especie de estándar de la manifestación, como una especie de performance en donde cada parte interpreta su papel sin la menor autocrítica ni razonamiento sobre la eficacia del método para llegar al objetivo.
       Como ya dije alguna vez, la escenificación de la lucha y de la indignación colectiva se adapta a las necesidades expresivas de los medios audiovisuales de la sociedad de masas, más orientados a desmovilizar que a informar. Se corean lemas más o menos inspirados, se lanzan improperios contra aquel/aquella que ejerza el poder en esos momentos, se camina desde un punto A a un punto B formando grupos coloristas en los que el sentido del humor exhibido en algunas pancartas (desde la última huelga general del 29 de septiembre la creatividad ha alcanzado cotas dignas de este gran país de genios incomprendidos) va pareja a la relajación de los manifestantes, que presentan un semblante festivo tanto para atraer la simpatía de los mirones como para frenar el afán represivo de las fuerzas policiales. Sin embargo, al final del trayecto, y cuando la parte social protagonista se ha dispersado con la conciencia de haber cumplido con su misión, en lugar del silencio y la rutina urbana se inicia una performance de guerrilla urbana que hace saltar como un resorte a los antidisturbios, preparados en sus furgonetas (las "lecheras") para abalanzarse sobre los exaltados disfrazados de "manifestante tipo" y liberar la testosterona reprimida en ese ya rutinario cuerpo a cuerpo que todos los fotoperiodistas han previsualizado antes incluso de salir de la redacción de su periódico y que esperan captar con su sensor multisensible. 
      Sí, es esa foto en la que un joven larguirucho vestido con tejano y sudadera con capucha, tapado el rostro con una bufanda y un gorro para no ser reconocido, lanza la piedra o la botella molotoviana contra el vidrio de una sucursal bancaria; o esa misma figura en similar gesto delante esta vez de unos contenedores en llamas o consumidos que con cada manifestación hacen más ricos a sus fabricantes y más pobre a nuestro consistorio. (Sí, ya ha habido quien se ha preguntado a qué viene tanto interés entre los mandos policiales en proteger la integridad de los contenedores y tan poco en fichar a esos profesionales de la pedrada y el fuego urbano cuya actuación resulta tan semejante a la de otros individuos que vemos en las noticias televisadas de la Europa actual que casi se diría que forman parte de una "Internacional de la provocación" que, como sucedía no hace tanto con los radicales de algunos equipos de fútbol muy poderosos, contaban con el apoyo tácito y la financiación nada anónima de los capitostes de.esos mismos equipos.)
     La razón de que esas figuras de la provocación y la represión aparezcan indefinidamente en cada desenlace manifestatorio merece ser analizada a fondo. Como todas las fuerzas que se contradicen, la intención es que surja una síntesis nueva, así que no tengo la menor duda de que esa fórmula tan vieja de "agresión / represión" a quien realmente beneficia es a ese sistema que aparentemente quieren derribar esos jóvenes airados. ¿Por qué? Porque nada cambia.
       Para mí, el recurso a la información sectorial y a la ley mediante denuncias a las más altas instancias es hoy por hoy la estrategia de acción más impactante y efectiva, la que más duele a las élites del poder, como han demostrado los activistas de Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)  y otras asociaciones que van ganando la guerra batalla a batalla y no a golpe de desbordamiento de testosterona.
       Nota a las fotos: Estas tres imágenes han sido tomadas esta mañana muy temprano en el campus de la UAB, de camino al instituto en el que ejerzo desde el pasado mes de noviembre. Como no podía ser menos, los estudiantes de Secundaria (3º y 4º) y Bachillerato se han sumado a ella sin ni siquiera interesarse por las reivindicaciones de la misma. Los profesores somos más que reticentes a que se otorgue este derecho a los menores de edad, máxime teniendo en cuenta su escasa información al respecto. Por suerte, ha habido algún adolescente que ha decidido por sí mismo que esta huelga no tenía sentido y que él iba a asistir al instituto aunque tuviera que levantarse tan temprano como siempre y no fuera a recibir docencia con el mismo nivel de contenidos que en una jornada cualquiera.

lunes, 10 de febrero de 2014

On Lâche Rien - NO NOS RENDIREMOS

HACE TIEMPO QUE NO ESCRIBO EN ESTE BLOG. 
ESTA CANCIÓN DESCRIBE BIEN MI ESTADO DE ÁNIMO.








Du fond de ma cité HLM

Jusque dans ta campagne profonde


Notre réalité est la même


et partout la révolte gronde.



Dans ce monde on n'avait pas notre place


On avait pas la gueule de l'emploi


On est pas né dans un palace


On avait pas la CB à papa.



SDF, chômeur, ouvriers


Paysans, immigrés, sans papiers


Ils ont voulut nous diviser


Faut dire qu'ils y sont arrivés


Tant que c'était chacun pour sa gueule


leur système pouvait prospérer.


Mais fallait bien qu'un jour on se réveille


et qu'les têtes s'remettent à tomber

Refrain :
On lâche rien, on lâche rien

on 
lâche rien, ON lache riiiiiien


On 
lâche rien (wallou)


On 
lâche rien (wallou)


On 
lâche rien, on lache rien

Ils nous parlaient d'égalité

et comme des cons on les a cru


Démocratie fait moi marrer


Si c'était le cas on l'aurai su


Que pèse notre bulletin de vote


face à la loi du marché,


C'est con, mes chers compatriotes, mais on s'est bien fait baiser


Que pèse les droits de l'homme face à la vente d'un airbus


Au fond y a qu'une règle en somme


se vendre plus pour vendre plus


La république se prostitue sur le trottoir des dictateurs


Leurs belles paroles on y croit plus,


Nos dirigeants sont des menteurs.



REFRAIN




C'est tellement con, tellement banal


de parler d'paix, d'fraternité


quand des SDF crève sur la dalle


et qu'on mène la chasse au sans papiers.


Qu'on jette des miettes aux prolétaires


Juste histoire de les calmer,


qu'ils s'en prennent pas aux patrons millionnaires


trop précieux pour notre société.


C'est fou comme ils sont protégés 


tout nos riches et nos puissants

Y a pas à dire ça peut aider


d'être l'ami du Président.


Chers camarades, chers électeurs,


chers citoyens consommateurs


le réveil à sonné il est l'heure


D'remettre à zéro les compteurs.



Tant qu'y a d'la lutte, Y a dl'espoir


Tant qu'y a dl'a vie, Y a du combat


Tant qu'on se bat c'est qu'on est debout


Tant qu'on est debout on lâchera pas


La rage de vaincre coule dans nos veines


maintenant tu sais pourquoi on s'bat


notre idéal bien plus qu'un rêve


Un autre monde, on a pas l'choix.



REFRAIN

viernes, 11 de octubre de 2013

EL HAMBRE Y LAS GANAS DE COMER




Papelera del patio de un instituto público



     El curso ha empezado igual que acabó, con malas noticias sobre el futuro de la enseñanza pública. Como en los cursos pasados, ha aumentado el número de alumnos pero ha descendido el de profesores. Los funcionarios siguen en sus plazas, algunos contando los meses o días que les quedan para cumplir los sesenta años y jubilarse después de haber cotizado más de treinta años a la Seguridad Social. He coincidido con varios de ellos y todos se las prometen muy felices en su futuro estado laboral porque tienen muchos planes para seguir disfrutando del tiempo libre y olvidar el malestar que ha ido en aumento con las sucesivas reformas educativas.
     Muchos de los que llevaban años encadenando vacantes como interinos, es decir, con un contrato del 1 de septiembre al 31 de agosto, ahora han descendido a la categoría de sustitutos, de esos a los que se fulmina el 30 de junio sin importar si el profesor sustituido se ha reincorporado o no (con el perjuicio que puede ocasionar al centro al tener que volver a solicitar un nuevo sustituto en septiembre).
En mi caso, como siempre he estado en la categoría de sustituta, no puedo sino alegrarme de haber empezado el curso ocupando el lugar de la titular, y con la promesa en el aire de acabar el curso en el mismo puesto. Las ventajas de esa condición son varias, la más importante el que los alumnos me perciban como "la auténtica", la que pone las notas y la que, hablando crudamente, "la que corta el bacalao".
    El centro en el que trabajo está situado en una zona residencial, aunque periférica, que recibe alumnos de otras poblaciones limítrofes también acomodadas. Su mejor estatus económico se percibe en muchos aspectos, contándose entre los más importantes el mayor porcentaje de alumno no inmigrante (con una numerosa muestra de alumnos con apellidos de otros países europeos) y un porcentaje muy bajo de alumnos obesos. De hecho, me atrevería a afirmar que una gran parte de los alumnos están dentro del peso adecuado para su altura y edad, con un alto predominio de alumnas de los cursos iniciales (1º y 2º ESO) cuyo aspecto aún es el de las niñas prepúberes. 
Los martes tengo adjudicada la guardia de patio y, junto con otros tres profesores, me ocupo de que los menores se mantengan dentro del recinto. En la media hora de recreo los alumnos pueden desayunar lo poco que ofrece la cantina o comer lo que sus madres les hayan preparado. Lo habitual es verlos salir con un bocadillo envuelto en papel de aluminio (señal de que este instituto no se ha unido a la red de Escolas Verdes) cuya longitud a veces me deja con los ojos abiertos, hasta que una recuerda que se trata de adolescentes muy activos y en proceso de desarrollo. También puede deberse a que, como me confiesan algunos, han llegado al instituto sin haber probado bocado ni bebido un triste vaso de leche con colacao por las prisas para cumplir con el horario de entrada (para ellos siempre a las ocho de la mañana).
     En varios instituto he sorprendido a algún alumno tirando una parte más o menos grande de su bocadillo y ocasionalmente me he atrevido a recriminar su mala acción al derrochador, apuntando a su egoísmo en tiempos de crisis y conminándolo a guardar la parte no deseada para llevarla a casa a fin de sugerirle a la madre que pusiera menos cantidad de comida.
   Pero lo que no me había pasado nunca hasta ahora es que, al ir a tirar un papel a la papelera del aula, me encontrase con un bocadillo aún envuelto en su plástico transparente al que sólo se le había dado un mordisco. Lo he mostrado a los alumnos manifestando mi indignación por ese acto de irresponsabilidad, sin conseguir otra cosa que unas risotadas de los presentes, que se acusaban unos a otros de haber sido el culpable.
      Imbuida como estoy de mi papel de educadora justiciera, me he dicho que eso no podía continuar así y que el centro tenía que tomar una iniciativa al respecto, pues una cosa es tirar esa punta de pan industrial al que ya no le queda "chicha" y otra muy distinta arrojar a la papelera más de medio bocadillo. Hoy mismo, aprovechando la reunión de departamento y la presencia de varias compañeras, he expuesto el tema y la necesidad de que, desde dirección, se plantease algún tipo de propuesta con el fin de concienciar a los alumnos de la necesidad de no derrochar la comida y a los padres de estar atentos a lo que dan a sus hijos para desayunar. La respuesta que me ha dado la jefa de mi departamento me ha dejado, más que perpleja, chasqueada, al aducir que poco se podía hacer si quien tiraba el bocadillo era el típico caso de anorexia. 
      Lamentablemente, no se trata de una simple anécdota. Aunque parezca extraño si se tiene en cuenta que su aspecto físico suele estar dentro de la norma social, las adolescentes de familias acomodadas que se niegan a comer son más numerosas que las hijas de trabajadores con ingresos bajos o muy bajos. Una de las razones podría ser la mayor presión que sufren para ser personas de éxito y cumplir con las expectativas depositadas en ellas o que ellas mismas hayan podido forjarse. En cambio, la deseducación que el sistema neoliberal ha provocado entre las clases bajas a fuerza de ofrecerles como referencia personajes vulgares, a los que seguir y a la vez despreciar, parece haber salvado a una gran parte del elemento femenino de ese autoengaño narcisista consistente en destruirse física y psíquicamente en busca de una imagen ideal. 

martes, 20 de agosto de 2013

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA


Plaza del Reloj: Por pequeño que seas, siempre puedes echar una mano

Plaza del Reloj: Madre e hija formando equipo

C/Verdi: Tres generaciones unidas en un mismo esfuerzo

C/ Progrès: Trabajo en cadena: todas tienen una función

C/Ciudad Real: No importa el origen cuando uno se siente parte de algo colectivo

C/ Llibertat: Aprendiendo de los mayores















La denostada Ley Wert ha suprimido la asignatura Educación para la Ciudadanía porque, desde que la instauró la anterior Ley de Educación propuesta por el gobierno socialista de Zapatero, la consideraron una simple herramienta de adoctrinamiento en la que se hablarían de temas que los actuales adolescentes no deberían ni oír nombrar, no fuera a ser que salieran del instituto sabiendo debatir y defendiendo sus propias ideas.
¡Qué poco sabía el ministro de Educación y los miembros de su partido que Educación para la Ciudadanía se había convertido en la mayoría de institutos en una "maría" que se asignaba a profesores faltos de horas en sus respectivas especialidades! No es de extrañar que para hablar de temas de gran calado, como el racismo, la intolerancia, la violencia adolescente, el cambio climático, la clonación, la presión publicitaria, etc. invariablemente se recurriera a películas norteamericanas que se comían la mayoría de horas y que el debate consistía en cumplimentar un cuestionario con inclusión de una casilla para añadir, a voluntad, comentarios personales.
La educación para ser ciudadano, consciente de sus derechos y obligaciones, no puede resumirse en una materia escolar, es un aprendizaje que se da en todos los ámbitos de la vida de la persona y que consiste, básicamente, en hacerse a sí mismo a partir de modelos que la propia comunidad considera ejemplares y dignos de ser transmitidos y conservados.
La obligación de agrupar a los alumnos en un aula en función de su edad, una decisión absurda que nunca ha sido contestada, dificulta, en mi opinión, el aprendizaje por imitación, ya que se presupone que todos los estudiantes tienen el mismo nivel de conocimientos y de ignorancia. 
El famoso pedagogo ruso Lev Vigotsky (http://es.wikipedia.org/wiki/Lev_Vygotski) propugnó, ya a principios del siglo XX (!!) que los niños se agruparan en un aula sin importar la edad de cada uno ya que se suponía que los pequeños podrían aprender de la competencia de los mayores (zona de desarrollo próximo) para alcanzar su potencial (nivel de desarrollo real).
En estas fotos de las tradicionales fiestas del barrio de Gràcia (Barcelona) (http://www.festamajordegracia.cat/) se capta que este aprendizaje es una vivencia real que el niño no percibe como obligación sino que, por el contrario, se siente tan importante y necesario como el adulto, realizando una función acorde a su capacidad y fuerzas. Sin esta participación intergeneracional no es posible que una tradición centenaria como ésta se mantenga.

miércoles, 8 de mayo de 2013

ESTADO DE SHOCK


     Desde mi última entrada en el blog, he tenido muchas experiencias que me han hecho reflexionar acerca de mi trabajo como docente, pero el contexto general hace que éstas pasen a un segundo plano. Nos encontramos en un contexto de recortes generalizados por parte del Estado, gobernado por una derecha gozosamente sometida al dictado de un ente denominado "troica" (FMI, BCE, UE) al que se presenta como la encarnación del rigor y la severidad que España necesita porque sus ciudadanos se han excedido en el disfrute del Estado del Bienestar. Como a niños malos, se nos penaliza con todo tipo de mutilaciones, en los salarios, en el tiempo libre, en las pensiones, en la sanidad, la dependencia, la cultura... presentando los cambios como un mal menor: todo se hace para evitar una catástrofe colosal.

      Los políticos europeos se presentan ante las cámaras (pues no puede decirse que se atrevan -sobre todo en el caso español- a enfrentarse cara a cara con los ciudadanos) compungidos, como el cirujano que abandona la sala de operaciones para comunicar a los familiares (es decir, el pueblo "soberano") el último parte sobre el estado de un paciente que ingresó con pequeñas molestias que han resultado ser un tumor maligno del que no se sabe si saldrá vivo y, si lo hace, será en unas condiciones muy mermadas. El mensaje, semana tras semana, sea en Portugal que en Grecia, en Italia o España, es siempre muy parecido: "A pesar de nuestros esfuerzos, el paciente no mejora y nos hemos visto obligados a amputar un nuevo miembro a fin de garantizar su supervivencia." El estado de shock de los ciudadanos ante un diagnóstico tan dramático les impide reaccionar. Y de que no puedan hacerlo, ni cuestionar su competencia, se encarga "el equipo médico habitual", que mantiene un permanente suspense sobre el pronóstico del enfermo a la vez que niega la posibilidad de un tratamiento distinto (las aportaciones de la oposición se ridiculizan como si fueran ocurrencias ingenuas o ejercicios de deslealtad fruto de la mala fe), e incluso de la eutanasia (la salida del euro).

      Las secuelas psíquicas de la dictadura franquista aún son patentes en la mentalidad española: la indignación no supera el temor a moverse y "perderlo todo", y el resultado es un generalizado encogimiento en lo personal y una resignación en lo colectivo, como si esta crisis sobrevenida, trufada además de revelaciones de prácticas corruptas que afectan a todas las instituciones (sin descartar a la Corona)  fuera un desgraciado cataclismo natural cuyas consecuencias nadie podía imaginar. Y así, los auténticos responsables de la crisis económica ganan tiempo para introducir medidas sociales y económicas que ponen en entredicho las bases democráticas de nuestro sistema político. El lema acuñado por la odiosa y odiada Margaret Thatcher, "No hay alternativas", repetido hasta el sarcasmo, es una manifestación de una concepción despótica del ejercicio del poder, además de una burla a la inteligencia del ciudadano y un desprecio a su capacidad de hallar soluciones eficaces a unos problemas que no ha creado y que, sin embargo, lo tiene como chivo expiatorio. 

        El aumento de los despidos, de los desahucios, los suicidios por motivos económicos, las colas en los comedores sociales, en los bancos de alimentos, el retorno forzado de miles emigrantes que vuelven a sus países con menos de lo que trajeron, por no hablar de los que duermen sobre cartones en el interior de los cajeros de los bancos o que rebusca en los contenedores,... nada de esto parece hacer mella en los gobernantes. Estos, en lugar de guardar un piadoso silencio, se prodigan en declaraciones a cual más insultante. Su catadura moral se retrata en la práctica de una "neolengua", ya anunciada por George Orwell en su ficción distópica "1984", que consiste en envolver con eufemismos (como la famosa "movilidad exterior" de muchos jóvenes licenciados) el drama que se está viviendo en España para que parezca una manifestación de libertad individual cuando en realidad es la puesta en práctica del "Sálvese quien pueda" ante un futuro que se presume aún más negro e insoportable.

      Pero cuando el cuerpo (físico o social) se acostumbra a una situación, por dolorosa que sea, ya es capaz de reaccionar y empezar a tomar medidas para atajar la raíz del mal. En este caso, una parte de la sociedad ha empezado a reivindicar sus derechos, a reclamar la responsabilidad de los causantes de la crisis, a demandar soluciones y no palabras y a denunciar ante la Justicia o las instituciones europeas cuando el Estado incumple con su función de velar por el cumplimiento de las leyes que protegen al ciudadano. Lo hace a través de asociaciones, de plataformas, de manifestaciones, de programas y manifiestos,... Las redes sociales, los medios alternativos se convierten en difusores de esa energía que poco a poco empieza a cuajar y a aglutinarse para romper esta estructura opresora que se niega a aceptar que, si el mundo ha cambiado y ya no volverá a ser como lo conocíamos, también lo ha hecho la base que sustentaba sus privilegios y que, cuanto más alto pretendan elevarse sobre los ciudadanos, MÁS DURA SERÁ LA CAÍDA.